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Un bailaor del siglo XXI

Gustos aparte, si hay un bailaor de este principio de siglo llamado a hacer historia en el flamenco ése es Israel Galván. Más allá de los estilos personales, Galván aporta al flamenco un aire de vanguardia inédito. Es un revolucionario, pero además, baila bonito y muy flamenco. El sevillano presenta esta noche en el Teatro de la Maestranza, en el marco de la Bienal de Flamenco de Sevilla, El final de este estado de cosas, Redux, la versión definitiva (o casi, porque este artista revisa constantemente su obra) de un espectáculo que en 2008 ha presentado ya en el Festival de Jerez y en Málaga.

Israel Galván de los Reyes (Sevilla, 1973) es hijo de bailaores de tablao, por lo que desde muy pequeño ha vivido en el ambiente flamenco. Aprendió a bailar de la mano de sus padres. En 1994 entró en la Compañía Andaluza de Danza, dirigida entonces por Mario Maya y comenzó a ganar premios. Trabajó junto a otros artistas como Vicente Amigo o Manuela Carrasco y en 1998 presentó su primer espectáculo con su propia compañía, Los zapatos rojos, en la que comenzó a desarrollar su personal manera de ver el baile. La crítica comenzó a dividirse.

La incomprensión le llegó incluso desde su círculo más cercano. Ayer lo explicaba en la presentación de su nuevo espectáculo. “La verdad es que mi madre me decía tanto que qué estaba haciendo con el baile, que eso no era flamenco, que empecé a sentirme como un bicho”. Su siguiente montaje fue una interpretación de La metamorfosis de Kafka, en 2000. Y ahora presenta su espectáculo más personal y más ambicioso, según él mismo ha explicado. Una particular visión sobre el apocalipsis, con el libro de Juan de Patmos como referencia textual. Un espectáculo en el que, según explicó ayer en la presentación el director artístico de la obra, Pedro G. Romero, el silencio tiene un especial protagonismo.

Aunque desde La Metamorfosis Galván ha presentado otros espectáculos, el que más éxito le ha reportado hasta la fecha, según explican desde su productora, Anegro, es Arena, que presentó en la Bienal en 2004 y que aún le piden en festivales por todo el mundo. En 2005, además del reconocimiento del público, le fue concedido el Premio Nacional de Danza, en la modalidad de Creación, concedido por el Ministerio de Cultura.

“Israel hace espectáculos vivos, algo que es inaudito en la industria cultural de otros lugares del Estado español”, dice Txiki Berraondo, directora de escena del espectáculo que Galván presenta hoy en Sevilla. Lo que hace Israel Galván es difícil de comprender. Pero es bello. Lo que él quiere es descomponer el flamenco, llegar a su esencia. Es original, vanguardista y arriesgado. Baile abstracto, si se le puede llamar así.

(En el vídeo, fragmento de La edad de oro, espectáculo de pequeño formato estrenado en 2005 con el cante de Fernando Terremoto y la guitarra de Alfredo Lagos).

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