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Vuelve Gerena

Fue el emblema flamenco antifranquista. Tanto, que estuvo vetado en Andalucía durante mucho tiempo y tuvo que refugiarse en Cataluña, desde donde proyectó su cante, fundamentalmente en círculos estudiantiles y profesionales. Cuentan que salía a cantar con camisa roja, en una época en la que todo tenía segundas lecturas por parte del régimen. Se rodeó de poetas como Blas de Otero y Alberti, que quizás sin saber mucho de flamenco, le admiraron más por su compromiso con las libertades y su coherencia ideológica. Nunca se fue del todo, pero ahora vuelve con un libro disco.

Manuel Fernández Gerena, Manuel Gerena (en la imagen, sacada de su web, entre los cantaores Antonio Mairena y Manolo Cano) ha publicado recientemente Escribir para cantar, un recopilatorio de sus poemas (fue poeta antes que cantaor) y algunos de los cantes que ha interpretado en su trayectoria, hasta 18: garrotín, caña, serrana, granaínas, malagueña y verdial, cartagenera, jabera, aires de Córdoba, polo y soleá, bambera, petenera, martinete, rondeñas, fandangos, seguiriyas, tarantos, romance y sevillanas. Esta misma semana lo ha presentado en Logroño, donde tienen lugar el Segundo Ciclo Flamenco Octubre Jondo. Y pronto, dicen, vendrá a Madrid a presentarlo también.

Debutó Gerena como cantaor en 1968 en Jaén y grabó por primera vez en 1971. A partir de ahí entró en contacto con Alberti y Paco Ibáñez, que a su vez lo introdujo en los circuitos de la canción protesta, fundamentalmente en la vecina Francia y en Cataluña. Cuenta el flamencólogo (o activista flamenco según su propia denominación) José Manuel Gamboa, en su libro Una historia del flamenco, que antes que poeta y cantaor quiso Gerena ser torero. Y que en los peores tiempos de censura a Gerena sólo aceptaba acompañarlo a la guitarra Manuel Molina, por el miedo a las represalias de la dictadura, que las hubo. En 1975 Gerena se convirtió en superventas con su trabajo Cantando a la libertad, trabajo que prologó Blas de Otero. Pero poco después le fue retirado el pasaporte, por lo que estuvo un tiempo sin poder ejercer su profesión. Afortunadamente, las cosas cambiaron para él con la muerte del dictador, aunque en los 80 se dejó llevar más por la canción flamenca que por el flamenco más tradicional.

Sobre su vida y trayectoria publicó el año pasado el periodista Manuel Bohórquez (crítico de flamenco en El Correo de Andalucía) el libro Manuel Gerena. La voz prohibida, una recopilación de artículos de prensa relativos al cantaor publicados entre 1968 y 1978.

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