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Camarón en los ojos de La Chispa

Es la enésima biografía que se escribe sobre José Monge, uno de los cantaores más importantes del siglo XX, desde que falleciera en 1992. Sin embargo, es la primera autorizada por su mujer, Dolores Montoya, La Chispa. Y no sólo eso, además, está contada en primera persona. El periodista gaditano Alfonso Rodríguez hilvana los recuerdos de la viuda, los une a los de los hermanos del cantaor y a los de sus amigos más cercanos para hacer el retrato personal de un mito del cante. Aquí es perfilado como un espíritu libre, un filósofo del pueblo, un artista de enorme talento y una persona familiar, sencilla y humilde. Un admirador del toreo y con un oído infalible, que le llevó a darse cuenta, como anécdota, de que un violín de la Orquesta Filarmónica de Londres con la que iba a grabar su disco Yo soy gitano (1989), en los míticos estudios Abbey Road, estaba desafinado. Y todo eso, salpicado por el álbum de fotos familiar que conserva La Chispa. Dónde creció, qué le gustaba comer, cuáles eran sus pensamientos de la vida…

El libro, editado por Espasa Calpe en gran formato, lo que le da mayor atractivo visual, y con una edición muy cuidada, arranca con una carta desgarradora de la viuda en la que explica que, 16 años después de la muerte de su compañero, el dolor de la pérdida, lejos de atenuarse, es más desgarrador, porque se revive conforme llegan a la mercería que regenta en La Línea los seguidores del cantaor para que les firme una foto, o en su voz que sale de un coche cuando pasa cerca de su casa…

Después, el libro hace un relato cronológico de la vida del cantaor, partiendo desde la explicación de sus orígenes. Pinta el paisaje en el que nació José Monge Cruz, Camarón de la Isla (1950-1992). La historia de San Fernando, de las dos familias, de los gitanos, de Cádiz y el cante flamenco. El libro es interesante no sólo porque permite trazar el perfil del cañaílla, también porque, para el ajeno a la materia, le permite conocer un lugar emblemático del cante en la primera mitad del siglo XX y parte de la segunda, Cádiz, y la Venta de Vargas. La forma de vivir de los flamencos, el pueblo marinero y militar de la Isla de León (San Fernando)…

La Chispa de Camarón está plagado de historias curiosas que le ocurrieron al de la Isla cuando era niño. Como que su afición estaba más en los toros que en el cante, o el interés que despertó también de niño en el representante de una niña estrella de aquel momento como era Marisol, con el que finalmente Luis Monge, el padre de la criatura, no quiso dejarle ir a convertirse en artista tan pequeño. Su cante ante la Reina del Carnaval, que no era otra que la hija de Manuel Fraga, cuando todavía no levantaba tres palmos del suelo, la relación de su familia y suya propia con el carnaval y las comparsas…

Después pasa a su evolución profesional, su etapa en los tablaos de Madrid, su encuentro con la familia Lucía y su transformación en la gran estrella que fue, su relación con otros cantaores y artistas de la época. Y no esquiva los aspectos más polémicos de la vida del cantaor, aunque La Chispa los resuelve con ojos cariñosos de viuda. Camarón era un ser libre, que no quería sentirse comprometido ni atado, al que el enorme talento que derrochaba y la sabiduría de siglos adquirida en las cuatro paredes de su casa le hacían cantar flamenco como nadie, pero sin esfuerzo y que por tanto lo hacía sólo cuando quería y le apetecía. Como artista y filósofo sin duda un modelo. Como profesional, su representante, Antonio Pulpón, lo advertía cuando cerraba los contratos para sus actuaciones: “Camarón puede que no aparezca”. No quiso cantar para Mick Jagger, por ejemplo, en una fiesta privada, a pesar de los millones que le ofrecían por hacerlo, pero también dejó a muchos aficionados sin su arte porque no le gustó el ambiente o porque no necesitaba ese dinero.

También recoge el libro la polémica con Paco de Lucía, con quien formó pareja artística durante años. Camarón y Paco se admiraban mutuamente. El cantaor amaba la guitarra, de hecho tenía una colección de instrumentos y él mismo las tocaba y afinaba. Paco era un cantaor frustrado. Y los dos eran músicos de enorme talento. Después de muchos años tocando y grabando juntos y otros tantos separados, los dos músicos volvieron a reunirse esporádicamente. De hecho, Paco volvió a grabar con él en el último trabajo discográfico de Camarón, Potro de rabia y miel (1992). La polémica surgió cercana ya la muerte de Camarón, ya que éste quiso que se le reconocieran su parte de derechos de autor en las canciones que grabó con el algecireño y lo mencionó en una entrevista emitida por Informe Semanal, programa de TVE.

Aquello, según la viuda, quedó zanjado, cuando Camarón fue ingresado en Barcelona, donde finalmente moriría, recibió una llamada del guitarrista para ayudarla en lo que necesitara, aunque la Chispa reconoce también, en recientes entrevistas, que realmente el aspecto económico no se resolvió nunca y que después de fallecer Camarón no volvió a recibir ninguna llamada de Paco y pasó muchas fatiguitas para sacar a sus hijos adelante. Se echa de menos la voz del guitarrista en este libro para aportar su versión.

El último aspecto espinoso tiene que ver con las adicciones. Alfonso Rodríguez, el autor, ha querido ser muy escrupuloso con ese aspecto, y no es ahí la Chispa quien habla, sino el psiquiatra que trató al cantaor por el consumo de opiáceos que éste hizo. El médico describe la personalidad y los motivos que llevaron a Camarón a verse envuelto en ese mundo de adicciones, del que nunca pudo salir del todo, si tenemos en cuenta que nunca dejó de fumar y que fue el tabaco el que le ganó la batalla (murió de un cáncer de pulmón).

La leyenda del tiempo (1979) y Soy gitano (1989) son los dos discos a los que el libro hace referencia porque fueron auténticos parteaguas, tanto en la carrera del artista como en la historia del flamenco. El proceso y la experiencia del primero lo cuentan sus otros protagonistas: Raimundo Amador, Kiko Veneno y Manuel Molina, entonces componente del dúo Lole y Manuel. Y ninguno de ellos deja de lado los aspectos más polémicos de la grabación de aquel trabajo, en los que muchos trabajaron y pocos vieron dinero.

El matrimonio, la vida familiar del mito, su etapa final, el cáncer y el ingreso en la clínica de Barcelona en la que finalmente fallecería, cierran una obra importante por ser la primera vez que su viuda la cuenta. La despedida, contada en una hoja arrancada de una libreta que Camarón dejó en el hospital a modo de testamento final: “Jóvenes y mayores dense cuenta que estamo viviendo una vida mundiana que no merese la pena vivir. Porque es mui bonita la vida y ties que fortalecerte y tener clonpeta fes en dios y ustedes mismos. Con simpatía y cariño de este que lla es libre. Camarón”.

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2 comentarios el “Camarón en los ojos de La Chispa

  1. […] de Camarón de la Isla, José Monge. https://porbloguerias.com/2008/12/15/camaron-en-los-ojos-de-la-chispa/ “¿Que Camarón fue actor?”, se preguntarán. Pues sí. Y aunque aparece en los títulos de […]

  2. […] Mesa: “Paco y Camarón” con Ricardo Pachón, Enrique Montiel, Dolores Montoya “La Chispa”,  el moderador  Juan José Téllez, Montero Glez y José Luis Ortiz Nuevo. (de izda a […]

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