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Ramón de Algeciras, una guitarra en el Cielo

Ayer falleció Ramón de Algeciras, guitarrista flamenco que dedicó su vida profesional a acompañar a cantaores de prestigio y a su hermano pequeño, Paco de Lucía, como segundo de a bordo. Heredero en su estilo de Niño Ricardo, nunca exploró su capacidad de concertista. Siempre fue un magnífico guitarrista en la sombra.

Quizás esta pérdida pueda servir para alabar, una vez más, la labor de estos músicos sin cuya presencia este arte probablemente no existiría. En estos días que ando leyendo la enciclopedia flamenca que acaba de publicar Miguel Mora, La voz de los flamencos, a la que habré de referirme en muchas ocasiones y que está llamada a formar parte del selecto grupo de obras de cabecera de la incipiente bibliografía flamenca, me llama la atención un texto que escribe (o que habla y Mora transcribe) el sabio Enrique Morente sobre la guitarra, que creo que viene al caso.

“Es nuestro instrumento. Un instrumento de volumen sutil, pero que tiene problemas: no llega como el saxofón o la trompeta; por eso es muy difícil sonorizar la guitarra en los conciertos y en los espacios grandes hay que enchufarla. No hay más remedio. Tiene posibilidades maravillosas pero está inventada para la distancia corta.[…] Exige más ensayo que el cante, más sacrificio: sin eso, nadie toca un pimiento. Los tocaores siempre están tocando…”


En este vídeo aparece acompañando a Camarón de la Isla. Fue su guitarrista principal durante la década de los 70. Pero desde los 15 años, edad con la que comenzó a tocar bajo la dirección de su padre, Antonio Sánchez Pecino, compartió escenario con las grandes figuras: Antonio Mairena, La Niña de los Peines, Pepe Pinto, Fosforito… Ramón Sánchez Gómez (Algeciras, 1938), guitarrista, compositor, letrista y hermano mayor de Paco y Pepe de Lucía, forjó su estilo bebiendo de la fuente de Niño Ricardo, con quien trabajó en la compañía de Juanito Valderrama desde 1957 y al que sustituyó en la misma y que es definido por el crítico de flamenco Ángel Álvarez Caballero en La discoteca ideal del flamenco así: “No fue un tocaor virtuoso preocupado por añadir dificultades técnicas a su música. Flamenco antes que nada, lo que importaba en primer lugar era dar al toque la dimensión justa, la intensidad precisa”.

La suya y la de su hermano Paco fueron las primeras guitarras flamencas que sonaron en el Teatro Real de Madrid, en 1975. Años después formaría parte del Sexteto de Paco de Lucía junto a sus dos hermanos menores y el bajista Carles Benavent, el saxofonista Jorge Pardo y el percusionista Rubem Dantas.

Estaba retirado de los escenarios desde hacía algunos años, dedicado a gestionar la sociedad que administra la obra de Paco de Lucía. Desde ayer, forma parte de la historia del flamenco.

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