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Marina Heredia, más personal

“Este es mi disco más verdadero, por eso le puse mi nombre, porque me veo más reflejada en él”. Es Marina Heredia (Granada, 1980) y el disco se llama Marina. Lo presenta mañana en Sevilla, en el marco de la Bienal de Flamenco, en el Teatro Lope de Vega, con las entradas agotadas. Para el recital ha contado con el apoyo en la dirección escénica de Hansel Cereza y además del equipo que trabaja con ella en el disco, seguramente le acompañarán los invitados especiales, Farruquito y Diego del Morao.

Ambos aparecen en un disco, el tercero de su carrera, que dirige la propia Marina de la mano de José Quevedo, Bolita (Jerez, 1974), guitarrista y productor con el que la hija de Jaime el Parrón suele trabajar. “Me conoce muchísimo, yo sólo tengo que contarle un sueño, o una ida pasajera y él me la sabe captar en el momento y ponerla en música”.

Marina, una cantaora joven de voz aguda, gitana, áspera y cada día mejor modulada, abandona en este disco la senda de los dos anteriores, de intención más renovadora, incorporando instrumentos ajenos al flamenco o acercamientos a otras músicas como el tango argentino o el bolero. Aquí quiere reivindicar sus orígenes y prefiere abordar un repertorio popular, eso sí, hecho a su estilo y el de su productor. “Conforme pasa el tiempo cambia tu cante y lo que quieres cantar. Este disco es más maduro que los anteriores”, explicaba la cantaora en una entrevista telefónica hace algunas semanas. “Supongo que eso se dice siempre del último disco, pero yo lo siento así de este trabajo, ahora soy más consciente de lo que hago y de lo que quiero hacer en el cante”. Y eso pasa por recordar a los mayores y hacerlo con el acompañamiento más tradicional: guitarra, palmas y una leve percusión.

Pero que nadie se llame a engaño tampoco: eso no quiere decir que Marina se encorsete en una antología del cante en su tercer disco. El trabajo abre con una versión por bulerías de una canción de Vicente Castro, Parrita: No me lo creo. Después, Heredia se enfrenta a unos tangos granaínos (De los peroles) que domina a la perfección y que se nota que disfruta cantando porque forman parte de su repertorio en directo desde hace años y en los que le acompañan los coros de Reyes Martín y Anabel Rivera. Le sigue Pal Parrón, una soleá contenida que rompe de emoción casi al final, sentida y dedicada a su padre.

Tras unos fandangos del Albaicín (En el cafetín) en los que la voz de la Heredia se rompe cantándole a su tierra, la cantaora acomete una seguiriya (Cruz vieja) que dedica a Jerez, y en la que cuenta con una de las colaboraciones especiales de este trabajo: la guitarra de Diego del Morao (Jerez, 1979), con quien la cantaora tenía ganas de trabajar desde hace tiempo. “Como la seguiriya es un homenaje a Jerez y a la Paquera, yo creo que era la ocasión idónea para contar con él”, comentaba Marina.

Después, otra colaboración estrella: la del bailaor Farruquito, cuya faceta de letrista flamenco viene desarrollando desde hace algún tiempo. La cantaora lo explica así: “Yo estaba intentando hacer el repertorio que iba a ir en el disco y me faltaban unas alegrías que quería yo grabar, me apetecía mucho, pero no quería que fueran totalmente clásicas o populares, quería algo más fresco. Y pensé en Farruquito. Yo conocía otras cosas que él ha escrito, y habíamos hablado alguna vez de esto, así que un día le llamé y al poco tiempo me las mandó, y además me las envió un poco más largas de lo que yo le había pedido para que pudiera elegir”. El resultado de la colaboración es Sed, una letra de amor que en la voz de Marina es juguetona, gitana y gaditana.

Malagueña (El Perchel), y bulería a nudillo (Entre chinos) siguen a las alegrías. Pero, contrariamente a lo que podría ser tradicional, Marina decide cerrar el disco con un último homenaje: a Encarnación Fernández, cantaora de La Unión (Murcia), curtida y maestra en los cantes propios de su tierra, y perteneciente a una estirpe de cantaores que dominan estos estilos levantinos. Encarnación es, en la voz de Marina, ese reconocimiento a una familia que mantiene vivos unos cantes difíciles de acometer y que no tantos cantaores llevan en sus repertorios.

Todo esto y algunas sorpresas estarán mañana sobre las tablas del Lope de Vega y en la voz de Marina Heredia, que hace algunas semanas explicaba cómo pensaba preparar esta puesta de largo de su nuevo disco: “Se ensayará un poquito unos días antes, pero como recoge cantes populares y tradicionales que venimos haciéndolos mucho tiempo en directo, los tenemos muy controlados, y le cabe mucha improvisación”.

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