Deja un comentario

El costumbrismo gitano de El Pipa

Anoche dio comienzo el XV Festival de Jerez, un certamen dedicado casi exclusivamente, al baile. La apertura corrió a cargo de un bailaor local consagrado, Antonio Ríos Fernández, el Pipa, que preparó para la ocasión una obra, Danzacalí, dedicada, según él mismo explicó en rueda de prensa el día anterior, a los gitanos errantes, por el peso que los pertenecientes a esta raza tienen en el origen y desarrollo del flamenco. Lo que presentó anoche el bailaor y coreógrafo sobre las tablas del Teatro Villamarta de Jerez fue una obra coral en la que él se reservaba un papel protagónico pero no omnipresente. Ambientada en escenas costumbristas más relacionadas con la imagen creada de los gitanos por el siglo XIX francés que con las vivencias propias, los bailes se hilaban principalmente por la presencia del cuerpo de baile, que tuvo una actuación correcta, tanto en la formación de figuras como en los acompañamientos, sincronizados y elegantes. Una historia que comienza en los caminos y que tiene un leve desarrollo, un desarrollo argumental sostenido por el cuerpo de baile, con escenas un tanto tópicas, el amor a la luz de la luna, los juegos femeninos pseudo infantiles o el pillaje de dos golfillos que concluye en boda. Un desarrollo argumental a penas interrumpido por la fuerza del baile de Antonio el Pipa y sus dos primeras bailaoras, Juana Amaya y su hija Nazaret Reyes (que bailó por tarantos para interrumpir los juegos amorosos de los dos solistas del cuerpo de baile).

Estos dos bailaores solistas, Isaac Tovar y Macarena Ramírez, pusieron color con su actuación, tanto por alegrías como en el paso a dos por farruca, una metáfora del amor furtivo en la noche.

El Pipa, que contó con el favor del público desde el inicio (el público jerezano estaba deseoso de verle y había agotado las entradas), quiso combinar lo más tradicional de su arte con algunos movimientos de creación. Bailó por rondeñas junto a Juana Amaya, los villancicos Calle del aire junto al cuerpo de baile y acompañado por castañuelas, le bailó a su tía, la cantaora Juana la del Pipa, por tientos tangos y soleá, el momento de mayor gravedad de la actuación, junto a las seguiriyas de Juana Amaya. Es una lástima que voces tan flamencas y tan necesarias como la de Juana la del Pipa se apaguen, aunque esto, sin duda, añade dramatismo y profundidad a su cante por soleares. Pese a todo, sigue manteniendo la fuerza, la sabiduría y las ganas y sin lugar a dudas, es especialmente emotivo ver cómo su sobrino se retuerce y zapatea alrededor de su voz y su figura.

Otro momento igual de grave y de grande lo introdujo, con su poderosa voz, el cantaor Joaquín Flores, que se marcó unos martinetes de escalofrío, cantado con tercios cortos, directo, pleno de fuerza. Con este cante trágico introdujo el baile por seguiriyas de Juana Amaya, una bailaora que mantiene los cánones de la escuela jerezana más tradicional.

(FOTO: XV FESTIVAL DE JEREZ) // (VÍDEO: Flamenco-world.com)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: