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Los recuerdos de Carmen Linares

Que la gran dama del cante publique disco siempre es una buena noticia para el flamenco. Que además, sea un directo, es aún mejor, porque no lo había hecho hasta ahora. Carmen Pacheco (Linares, 1951) ha decidido recordar sus 40 años de carrera con un resumen en concierto, un espectáculo presentado en el Teatro de la Maestranza de Sevilla el pasado mes de febrero.

El nuevo disco se llama Remembranzas, igual que un poema de Juan Ramón Jiménez que ella cantó, junto a Juan Carlos Romero, en su último trabajo discográfico, Raíces y alas y que ahora ha vuelto a grabar. Lo publica en su propia discográfica, Salobre, una casa que inauguró precisamente con Juan Ramón.

Este álbum, que se pone a la venta el jueves 26 de mayo, coincide con el Premio a toda una vida que acaba de recibir de la Academia de las Ciencias y las Artes de la Música. La de Linares ha construido una carrera sólida, fundamentada en tres pilares que definió muy bien José Fernández Torres, Tomatito, en la entrega del premio: “Por reivindicar el papel de la mujer, por llevar el cante clásico junto con el moderno, por cantar a los grandes poetas, este merecido premio es para Carmen Linares”.

Como en el caso de Raíces y alas, Remembranzas sale a la calle con una edición muy cuidada, en un formato que, además de los cantes, incluye un amplio libreto con las letras y dos textos: uno, firmado por José Luis Ortiz Nuevo, que ejerce en el concierto de narrador y otro, la historia del concierto, firmada por los productores: Miguel Espín (marido de la cantaora), Miguel Espín Pacheco (hijo de Carmen Linares) y Pablo Martínez Samper, compañero de Espín Pacheco en la productora Cabofaro.

El recorrido por la carrera de Carmen Linares arranca en las canciones populares de Lorca y la Argentinita que ella grabó en 1993. “Fue un disco que me gustó muchísimo, porque me salí un poco de todos los trabajos que yo venía haciendo. Fue un poco rompedor en mi carrera, y además gustó al público mucho”, nos explica ella en entrevista. “Lo llevamos al terreno del flamenco, y lo actualizamos. Fue un trabajo que a mí me ha dado muchísimo prestigio”. De este trabajo están en este concierto el Romance Pascual de los Peregrinitos, que abre el disco y las Sevillanas de Lorca, que lo cierra.

(Carmen Linares en la presentación de su disco, en la sede de la Sgae. Foto: Efe)

También se acuerda en este trabajo de la Antología de la mujer en el cante (1996), una recopilación de cantes de mujer que nadie nunca antes había grabado y en la que se hizo acompañar de las mejores guitarras del flamenco. “Siempre digo que hay un ante y un después de la Antología, ha sido un trabajo muy importante para mí”, explica ella. Para este disco elige una Seguiriya y las Cantiñas, en las que además, aparece el primer invitado especial: el baile de Javier Barón. “Su baile por alegrías y su baile por soleá son sus bailes por excelencia, sobre todo las alegrías. Así que se lo puse fácil: Javier tu baile son las alegrías, baila el tiempo que tú quieras, que yo canto. También cantaron dos palmeras que venían conmigo: Ana María (González) y Rosario (Amador), porque cantan muy bien y también porque hay que dar sitio a la gente joven.

Además de Barón, este concierto tuvo un invitado muy especial, un cantaor que además de admirarle, es un buen amigo: Miguel Poveda, que se unió en La luz que a mí me alumbraba (Canto de los desengaños, una composición de Juan Carlos Romero con letra de Ortiz Nuevo) y el Canto de la resignación, que Linares grabó en el disco Un ramito de locura y que a Poveda le gustó tanto cuando la escuchó que decidió incluirla en su disco Tierra de calma.

El disco continúa con un repaso a los grandes poetas a los que Carmen ha dado voz: Juan Ramón Jiménez (en su disco Raíces y alas), Federico García Lorca (en su espectáculo, junto a la coreógrafa Blanca Li, sobre Poeta en Nueva York) y Miguel Hernández (en su montaje más reciente, Oasis abierto). ¿Por qué cantar a los poetas? “Después del disco que Enrique Morente le hizo a Miguel Hernández vimos que ahí había un camino que no estaba explorado y que era fantástico”, explica la cantaora. “Tener esos grandes poetas, tenerlos ahí y no utilizarlos, no cantarlos y no darlos a conocer, para mí es un lujo hacerlo”.

Del espectáculo sobre Poeta en Nueva York elige además la cantaora uno muy especial, que dedica a su compadre Morente, por granaínas, Asesinados por el cielo. “Enrique tiene una forma muy especial de hacer ese cante, y yo le quería recordar así. Cuando lo monté para el estreno, en Granada, Enrique estaba con nosotros y luego dije: este poema tiene que ser para Enrique, porque hay mucho de él ahí”.

Morente fue una de las personas que sobrevoló Sevilla la noche del concierto. Un lugar muy especial para el flamenco, sin ninguna duda, en el que Carmen Linares tardó en entrar: “Yo llevaba ya tiempo cantando, pero no sé por qué, Sevilla no era una ciudad donde me llamaran para cosas importantes. Pero hubo una Bienal que me pilló muy bien, porque estas cosas, el flamenco es una cosa muy visceral, muy emotiva, que se tienen que dar muchas cosas para que tú consigas transmitir y llegarle al público. A partir de ahí, de esa Bienal, entré en Sevilla por la puerta grande, y tenemos un matrimonio, un noviazgo, no sé qué, que a mí me quieren mucho en Sevilla y a mí me encanta esa ciudad”.

Escucha las Sevillanas de Lorca y el Canto de la resignación, incluidos en el disco de Carmen Linares Remembranzas.

¿Quieres conocer los gustos musicales de Carmen Linares? Consulta sus respuestas en el Audiomatón.

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