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Nikela: del flamenco al jazz

“Presta atención”. Nikela, una palabra en caló, da título a un disco que transita entre dos mundos, el flamenco y el jazz, y que ha publicado recientemente Flamenco Jazz Company, grupo aglutinado alrededor del piano de Pedro Ojesto y la guitarra, flamenca de David Cerreduela (y cuya lista de componentes completan el bajista Josemi Garzón, el percusionista Fernando Favier y los cantaores Israel Fernández y Miguel de la Tolea). “El título se me ocurrió a mí”, explica Josemi Garzón. “Yo propuse la idea de buscar una palabra en caló, porque hay muchas que utilizamos sin saberlo, dentro del lenguaje coloquial. Nikela me parecía una palabra mestiza, es como ‘mira’, ‘presta atención”. Pedro Ojesto añade a la explicación: “Seguro que tendrá muchos significados, porque a mí me suena a niquelado, algo que está redondo, bien hecho. Suena bien, la palabra”.

Aunque es el primer disco que publica esta formación, en realidad, el grupo de músicos no es nuevo, ni sus componentes unos recién llegados. “Nosotros llevamos mucho tiempo trabajando juntos”, me explica Pedro Ojesto, “y la idea de hacer el disco estaba ya cuajada desde hace tiempo, pero el empujón definitivo nos lo ha dado la Fundación Orange”. En este trabajo, el grupo parte del flamenco, y sus temas, casi todos, se organizan por tanto por palos (tangos, bulerías, soelares, rumba y jaleos), todos con una interpretación muy rítmica, a los que ponen voces dos cantaores de rajo muy gitano, pero se mueve en esa línea fronteriza entre lo jondo y el jazz. “Al ser el primer disco, quizás estamos energéticos”, explica Garzón. “También influye que Fernando (Favier, percusionista) y yo, que somos la base rítmica, hemos estado muchos años acompañando a Joaquín Cortés, Antonio Canales… Son muchos bailaores, y quieras que no, el punto rítmico está ahí”.

(Foto: Mariano Gutiérrez / Flamenco Jazz Company)

Esto no significa, explica a continuación Garzón, que le hagan ascos a los palos más libres. “Yo llevo cuatro o cinco años trabajando sobre los cantes libres en el piano”, aclara Ojesto. “Pero para entrar a tocar flamenco en el piano hay que entrar tal como es, por eso a los pianistas nos ha costado tanto, porque no hay tradición. Luego ya, con el tiempo, le buscas sus propios recursos”.

El piano suena en cortes como en la soleá clásica Eres tú la melodía, o en las bulerías Yepa, más cercanas al jazz. Sin embargo, “para darle color, que no suene todo igual”, como explica Ojesto, también hay temas en los que no suena, como en los jaleos Bella calí. También cabe en este trabajo un homenaje a Miles Davis en una soleá (que surge precisamente del estándar de jazz de Davis) a la que pone letra Luis Pastor, Blue in green. “Esta versión nuestra viene de largo, venimos tocándola desde hace años, y el tema siempre nos ha sonado por soleá”, explica Garzón. “La letra se la pedimos a Luis Pastor y aunque le costó, cogió la métrica, entendió muy bien la idea, y le escribió una letra muy bonita”, añade Ojesto. “A la hora de cantarla, Israel la entendió como una soleá. Le hemos hecho cirugía musical, pero surgió de una manera muy natural”.

Además de Pastor, en este disco hay espacio para otro compositor habitual del flamenco: Juan Antonio Salazar, que firma temas como Bohemio (“una rumba que cantó Potito hace muchos años y a Miguel le apetecía cantar”, explica Garzón) y Los niños soldados. “Salazar es de los pocos compositores flamencos que hacen letras que por un lado son flamencas y por otro tienen actualidad”, explica Ojesto. “Es flamenco, pero hace canciones, cosa muy poco habitual. A nosotros nos encantó, nos identificamos con el espíritu musical, porque lo hacemos desde la alegría”.

Recopilado el material, lo de menos fue grabarlo. “Nosotros somos músicos de estudio y grabar es divertido. No es lo más complicado”, explica Garzón. “Lo más largo es darle forma a los temas y encontrar el camino del material”. “A nosotros nos gusta grabar en directo, todos juntos, no hacemos nada prefabricado sin errores”, añade Ojesto.

Y esa frescura de la grabación se reflejará, claro está, en los conciertos que tienen previstos para presentar el disco. En Madrid comenzarán esta noche, en el Café Central, donde estarán una semana completa. “Cuando tenemos un escenario grande nos gusta llevar un bailaor”, explica Ojesto, “que es Pol Vaquero, que no está en el grupo porque sólo viene cuando hay espacio para actuar”. Vaquero no estará en Madrid, pero les acompañará en otras fechas. “Él comunica muy bien nuestra música, porque la baila, no le acompañamos nosotros en el baile, sino al revés”.

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