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La cátedra de los cantes mineros de Curro Piñana

Por fin un cantaor actual dedica el tiempo y la energía a recopilar los cantes mineros y ofrecerlos al aficionado en forma de disco. Ese cantaor es Curro Piñana (Francisco Javier Piñana Conesa, nacido en Cartegena, 1974), y su disco, Antología del Cante Minero. Y digo por fin porque son pocos los cantaores jóvenes que incluyen este tipo de cantes en su repertorio y, de esos pocos atrevidos, todavía menos abordan estos cantes con la rigurosidad que merecen. Así que, desde aquí y como aficionada, gracias, Piñana, por este trabajo. Y que además es disco doble: 24 cantes como la minera del Rojo, la minera de la madrugá, la taranta de Guerrita, la cartagenera clásica, la cartagenera de La Trini, la cartagenera de Chacón, la malagueña cartagenera, la malagueña bolero del campo de Cartagena, los cantes del Pajarito,  la levantica del Rojo, la levantica del Cojo de Málaga, las murcianas del Rojo y de Manuel Vallejo, el cante del trovo, fandangos mineros o los cantes de Pedro El Morato, entre otros.

El disco es un tratado sobre el cante minero, traído a la forma de cantar actual. Es un trabajo para coleccionistas, con un formato cuidadísimo, publicado por Maison des Cultures du Monde y Karonte Records, una de las pocas discográficas que sigue apostando por el flamenco, a pesar de la que está cayendo. Y digo con un formato cuidadísimo no sólo porque viene refugiado en una carcasa protectora, sino fundamentalmente porque en el libreto el estudioso José Blas Vega escribe abundante y acertadamente (con la precisión del historiador) sobre el origen y evolución de estos cantes, además de reseñar algunos de sus mayores intérpretes, aquellos que fijaron las versiones que hoy conocemos. Incluye el libreto también las letras de los cantes y la autoría de cada uno de ellos.

“La cultura cantaora de Curro Piñana es enorme. En esta ocasión, nos ofrece un gran muestrario antológico, no solo de los cante básicos y variantes locales y personales de mayor interés, sino sacando a la luz estilos hoy en desuso, como son algunos cantes de gran arraigo folklórico que pertenecen a la cultura más tradicional del campo de Cartagena”, escribe en el libreto José Blas Vega sobre el autor del disco.

Casi se podría pensar inevitable que Piñana hiciese un trabajo así. Curro es nieto de uno de los pilares fundamentales de los cantes mineros: Antonio Piñana, primer ganador de la Lámpara Minera del Festival de las Minas de La Unión (en 1961). Antonio Piñana aprendió los cantes mineros de Antonio Grau Dausset, el hijo de Antonio Grau, el Rojo el Alpargatero, uno de los máximos creadores en los estilos de levante. “[Grau Dausset] vino a La Unión después de haber vivido en el extranjero diciendo que su padre había estado aquí, y que sus cantes se estaban perdiendo, que había que hacer algo con esos cantes… Rojo el Alpargatero tuvo aquí un café cantante y una industria de cosas dedicadas al flamenco”, me contaba hace unos años en una entrevista Pepe Cros, hijo de Pencho Cros, que junto a Antonio Piñana fueron los máximos representantes de los cantes mineros. “El hijo del Rojo viene a La Unión. Piñana se le arrima y canta toda la antología de él, a su manera. El triángulo de los cantes mineros está entre Piñana, mi padre Pencho y el hijo del Rojo. Aquí no hay más“.

Curro Piñana, nieto de Antonio (e hijo del guitarrista Antonio Piñana hijo), aprendió de su abuelo, según cuenta, obligado, ya que le preocupaba que se perdieran las variantes de la zona, descuidadas por la mayoría de los cantaores. “Cuando murió mi abuelo yo tenía 14 años, y ya le había dado tiempo a enseñarme prácticamente todo el repertorio que se puede escuchar en este disco. Yo quería recuperar ahora todo aquello que mi abuelo me enseñó, y por lo que él tanto luchó”, explica en una entrevista en La Verdad de Murcia. El aprendizaje, además de servirle para dedicarse al flamenco profesionalmente, también le ayudó a alzarse con la Lámpara Minera, como hiciera su abuelo, en 1998.

En este, su quinto disco, Piñana incluye, además, dos creaciones propias: una murciana (que en realidad es una variación de un cante escuchado a Jacinto Almadén, quien atribuía su autoría a Antonio Chacón) y una taranta. Es un trabajo exquisito, cuidado, en el que Piñana explota sus facultades vocales (una voz generosa, llena de color, matices y hondura) y las pone al servicio de los estilos que graba. Además, se hace acompañar por algunos de los guitarristas que mejor conocen los cantes mineros: su padre, Antonio Piñana, su hermano, Carlos Piñana, Juan Manuel Cañizares, Víctor Monge Serranito, Juan Ramón Caro, Pedro Sierra, Francisco Tornero y Tano Moreno.

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Un comentario el “La cátedra de los cantes mineros de Curro Piñana

  1. gran disco y gran artista!!!!!!!!!!!

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