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La sensibilidad en estado puro de María Pagés

Utopía es la propuesta de la bailaora sevillana María Pagés para la Bienal de Flamenco 2012. La presentó anoche, en el Teatro de la Maestranza, una obra inspirada y dedicada al arquitecto brasileño Óscar Niemeyer y su visión de la vida, un canto al optimismo, a la fuerza, a la solidaridad. Pagés, en esta obra, sublima su sensibilidad artística: es emocionante desde el primer segundo hasta el último. Es impecable, en todos los aspectos: la música, la escenografía, la puesta en escena, el vestuario, y por encima de todo, en el baile.

Bajo una escenografía tremendamente sencilla, pero a la vez, siempre presente (tres curvas que suben y bajan en el escenario y se mueven en el contexto de lo que ocurre en la escena), la obra combina las coreografías corales (interpretadas con una precisión y un sentimiento abrumadores) que representan a la persona en sociedad, al grupo, que discute y lucha, que no comprende a los demás, pero también a la que disfruta con los demás, el compañerismo con el baile en solitario de Pagés, retorcido siempre y en escorzo, baile de mucha intensidad, que viene a reflexionar sobre el individuo, sus miedos y sus temores, su lucha por seguir adelante ante la adversidad.

Utopía es un montaje tremendamente simbólico, pero a la vez, que apela directamente a los sentidos. El flamenco no se detiene. Pagés ha creado, junto a los músicos Rubén Lebaniegos y el brasileño Fred Martins, una música a la medida de su propuesta que parte del flamenco para ir más allá: al universo personal de esta creadora, que busca con sus coreografías los valores universales, explicados a través del lenguaje del flamenco sin encorsetarlos.

Y en este contexto, la Premio Nacional de Danza de 2002 plantea su personal Utopía como “un camino con ocho paisajes” (reza el programa de mano) para el que ha elegido textos de autores como Mario Benedetti, Antonio Machado, Pablo Neruda, Miguel de Cervantes o Baudelaire, entre otros: después de una presentación coral, la bailaora se desnuda en una farruca que baila sola, oscura, con un vestuario ajustado que presenta el cuerpo sin intermediarios, sin ayudas, baile crudo y personal. Vuelve el grupo en la trilla – soleá del desconsuelo, de la soledad, de la incomunicación, para dar paso a la gota de sangre, la de la granaína – rondeña. Si en la farruca Pagés se presentaba cruda, sobria, en un baile sin intermediarios, para la granaína el vestuario es un elemento imprescindible: de rojo, la bailaora se enreda en las curvas de su falda, infinita. Después, vuelve el grupo en un Taranto y martinete que da paso al Taranto martinete y luego a una guajira deliciosa de las mujeres del cuerpo de baile con Pagés, una guajira donde queda patente que el flamenco no es inmóvil, que si el abanico define el baile en este palo no lo ancla.

La guajira se enlaza con una samba convertida en tangos, casi al cierre (que pondrán unas alegrías de la bailaora con bata de cola) con una letra que Niemeyer, según explicó la propia Pagés en la presentación a la prensa de la obra, escribió con 99 años: Tranquilo con la vida, a la que ha puesto música el cantautor brasileño Fred Martins y que demuestra cómo el flamenco escucha e interactúa con otras músicas, para celebrar precisamente el intercambio y la escucha entre las personas.

En Utopía María Pagés explota las características que definen su danza: su baile es plástico, con la atención puesta principalmente en sus brazos, eternos, siempre en movimiento, en un cuerpo voluptuoso. Pagés enfrenta en esta obra el baile personal pausado, sentido, reflexivo, incidiendo en el movimiento, en la curva, frente al ritmo, el sonido, la pulsión de la coreografía grupal.

Es una obra de mucha profundidad, de muchas aristas y reflexiones posibles, pero por encima de todo, es un espectáculo bello, dinámico y completo. Utopía, más que nada, es emocionante.

((Fotos: David Ruano / mariapages.com))

FICHA ARTÍSTICA
Utopía, por María Pagés. Teatro de la Maestranza. Bienal de Flamenco. Sevilla. Viernes 7 de septiembre de 2012
Idea, dirección y coreografía: María Pagés
Coreografía Farruca y asistente de coreografía: José Barrios
Música y Arreglos: Rubén Lebaniegos, Fred Martins, Isaac Muñoz y José ‘Fyty’ Carrillo
Letras: Charles Baudelaire, Mario Benedetti, Miguel de Cervantes, Antonio Machado, Larbi El Harti, Pablo Neruda, Oscar Niemeyer, Marcelo Diniz
Baile: María Pagés, Isabel Rodríguez, María Vega, Aloma de Balma, José Barrios, José Antonio Jurado, Paco Berbel y Rubén Puertas
Cante: Ana Ramón y Juan de Mairena
Guitarras: Rubén Lebaniegos y José “Fyty” Carrillo
Voces, guitarra y Cavaquinho: Fred Martins
Chelo: Sergio Menem
Percusión: Chema Uriarte

FICHA TÉCNICA
Iluminación: Pau Fullana
Escenografía y diseño de vestuario: María Pagés
Diseño de sonido: Albert Cortada
Teñido y pintura de telas: María Calderón
Realización de escenografía: Eduardo Moreno
Realización de vestuario: Ángel Domingo
Suelo de baile: Harlequin Floors
Zapatería:Gallardo Dance
Luces: Pau Fullana
Regidor: Pablo Ramos
Técnico de sonido: Albert Cortada
Técnico de monitores: Marc Santa
Maquinista: Juanma Pérez
Sastrería: Rocío González
Producción: María Pagés Compañía y Centro Niemeyer (Avilés)
En coproducción con: Les Nuits de Fourvière (Lyon), Checkhov International Theatre Festival (Moscú)
Colaboradores: Comunidad de Madrid, Ministerio de Educación, Cultura y Deporte – INAEM, Instituto Andaluz del Flamenco.

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Un comentario el “La sensibilidad en estado puro de María Pagés

  1. fantastico¡¡¡¡¡

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